Las aplicaciones ofrecen cada vez más ventajas a los clientes minoristas.

Desde hace muchos años, Internet ha ido cambiando definitivamente nuestro modo de comprar. Pero el aluvión diario de nuevas tiendas en línea y anuncios personalizados no son los únicos indicadores de la digitalización progresiva de esta industria. Las tiendas físicas también están descubriendo las posibilidades de las tecnologías de red y desean utilizarlas para transformar la venta directa tradicional en una experiencia de compra inteligente y personalizada.

Por ejemplo, la cadena británica de cosméticos y productos farmacéuticos Boots ha anunciado que este año presentará una nueva versión de su aplicación que permitirá a sus clientes utilizar servicios basados en la ubicación. Cuando entren en una tienda de Boots, los usuarios que tengan instalada la aplicación en sus smartphones recibirán una notificación push personalizada con ofertas basadas en las compras que realizaron anteriormente y que quedaron guardadas en dicha aplicación.

Con el lanzamiento de la nueva versión de la aplicación, Boots pretende ofrecer a sus clientes una experiencia más cómoda, personalizada y, por supuesto, más atractiva en sus tiendas. Sin embargo, la empresa es consciente de que hay una línea extremadamente delgada entre una experiencia de cliente mejorada y un exceso de información, además de otro aspecto fundamental como es la protección de los datos. ¨No bombardearemos ni alarmaremos a la gente hasta un punto tal que le hagamos pensar ‘guau, saben que estamos en la tienda¨, afirma Vicky Dring, Directora Sénior de Productos de Boots.

POR OTRO LADO Intel también está avanzando en una inminente revolución de las tiendas físicas con un extenso catálogo de tecnologías de venta directa, como dispositivos portátiles de punto de venta y completas plataformas de TI que conectan los datos recopilados de los sensores de las tiendas con las nuevas herramientas de análisis. Por ejemplo, Tally es un robot autónomo que realiza inventarios y que se desplaza entre los estantes para comprobar los niveles de existencias, detectar los productos que no están colocados en el lugar adecuado e identificar la información incorrecta sobre los precios. Las redes inteligentes permitirán conectar los mundos físico y digital de la venta directa, así como asegurar que los clientes disfrutarán de una experiencia más cómoda y personalizada cuando van de compras.

Fuente: iq.intel.es